Cuando Truman Capote compuso “A sangre fría” y Raymond Chandler acuñó el término de “realismo sucio” intentaron darle un giro a la literatura para que cada vez estuviera más cercana a la realidad. Asumieron esta encomienda a sabiendas del riesgo que se corrían y de la tarifa que terminarían pagando, al revelar sus vulnerabilidades y sus obsesiones como autores presentes en sus textos, sin cobijarse bajo el disfraz performático de la ficción. Fueron así construyendo una realidad “hiperreal” que daba cuentas a la vez de la presencia de la ficción y de lo terrible de la vida.
La “realidad” hiperreal y descarnada que habita en los cuentos de Ricardo Santana Ortiz nos hacen pensar en los ya asumidos retos del realismo sucio y de la nueva narrativa basada en el new journalism de Truman Capote. También nos recuerdan las difíciles fronteras que existen entre anécdota y ficción, entre vida y literatura y entre género y performance. Hermosamente escritos; delirantemente conmovedores, estos cuentos apuntan hacia el difícil arte de la autoficción y su práctica en Puerto Rico, elevando la barra de las expectativas. Este es un hermoso texto que supera al cuento, supera la crónica urbana, supera la biografía y hace llorar y reír a aquellos lectores valientes que puedan mantener los ojos abiertos para encarar la realidad (o hiperrealidad) que los habita y en la que todos habitamos.
Mayra Santos Febres
Cuentos de Vellonera