podríamos lamernos las dagas de la carne
de cara al precipicio y hacer un laberinto
de piernas que se rompan para dar paso a las alas
podríamos compartir el sudor de nuestras sábanas
besar la madrugada desde la misma estación
sorber el sol desde una misma taza y retomar
las faenas de la carne, los peligros del olvido
podríamos agrietar el ojo a la tristeza
cuidar de la ceniza el paso de esta llama doble
y tejer el silencio una y tantas veces
que comulgue tu sueño con mi almohada
podríamos desistir de ser gaviotas y volvernos ala
naufragar la nostalgia y volvernos escama que cincela
un camino de agua o un viaje de humo y sal
podríamos, por decir algo, ser felices.