allí donde juré haber sembrado un árbol
duelen las cicatrices fútiles en la tierra
queda sólo el tatuaje de una sombra
y la piel de la semilla casi intacta
quedo yo germinando atardeceres que se abortan
quedan el fruto dormido
y la posibilidad de primaveras moribundas
allí donde juré haber sembrado un árbol
sembré un camino
cavé una gruta
lloré mi sed
allí donde juré
sembré cenizas.